Una separación absoluta entre iglesias y estado puede ser un equívoco, afirmó Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia, ya que puede ser saludable la interlocución oportuna entre las autoridades confesionales y civiles.

Ante los cuestionamientos por el uso del término pecados sociales e iniciativas como dotar con concesiones de radiodifusión a iglesias, por parte de la Federación, Carlos Garfias expuso que el laicismo se ha entendido como una separación “absoluta” entre el gobierno y la religión, lo que consideró como una “mala interpretación” y un equívoco.


Agregó que el laicismo “lo que implica es que todos tenemos la libertad de practicar la religión que queramos y la obligación de respetar ese derecho en los demás”.
Expuso que hasta ahora, a la autoridad no se le ha reconocido el derecho de expresar su fe, pese a que “el hombre laico es un hombre que profesa y respeta la fe, y puede ser candidato a ser un dirigente, está en su derecho, como es el caso de Andrés Manuel López Obrador, presidente de la república, quien se ha definido como católico y cristiano”.


Agregó que es un derecho de los funcionarios la profesión de una religión, que “ojalá aprendiéramos a ver con naturalidad”.
Respecto de los pecados sociales, como se ha referido López Obrador a la corrupción o a la falta de pago de salarios de trabajadores, mencionó que “nosotros también hablamos de pecados sociales que afectan directamente a las personas y pueden expresarse como manifestaciones sociales cuando lastiman a grupos”.
Reiteró que estas coincidencias podrían llevar a hacer diálogos pertinentes y colaboración entre las iglesias y el estado, con resultados favorables para la sociedad.


“Seguimos en la disposición de buscar la interlocución con las autoridades civiles, la forma más adecuada de involucrarnos; ya hemos tenido un acercamiento con los responsables de asuntos religiosos de la Federación para dar forma a una vinculación entre las asociaciones religiosas y la Federación que permita implementar el proyecto de construcción de paz, con especial atención a las víctimas de la violencia”, precisó.


La expectativa es que hacia los meses de junio y julio pueda tenerse este proyecto generado de manera conjunta entre las iglesias y el gobierno federal, para acelerar la configuración de un programa para incentivar la paz y la reconstrucción del tejido social.